Rusia-Ucrania

Hace unos días, Robert Prevost o León XIV, en su misa o saludo de Nochebuena creo, alarmaba e intentaba mandar un mensaje de concordia ante los conflicos que más atención despiertan ahora como son Gaza, y eso, Ucrania...
Más allá de que Rusia, y Putin, sean cristianos pero ortodoxos rusos, y el dictador ruso diga o se las dé muy creyente y una especie de apóstol eslavo que debe hacer la cruzada contra una Europa según él, ultra LGTBI, muy blanda frente a los machotes de pelo en pecho rusos, y dónde el cristianismo se diluye entre nihilismo y redes sociales lo que más, las palabras de León XIV no pasan desapercibidas para él, ni tampoco la actual gira del iluso, apenado, pero por otra parte, valiente presidente ucraniano Volodimyr Zelensky por Norteamérica y en vísperas de reunirse de nuevo con Trump en Florida...
En su día comenté que el matón ruso juega con los europeos y también con Trump, persona a quien trolea pero al que realmente le tiene un enorme respeto y/o miedo, al lobo con piel de cordero. La guerra, los bombardeos, la invasión y los muertos, nunca han sido ni fueron culpa de su gobierno y de Rusia, nunca, siempre fue de los europeos, antiguos presidentes americanos, y la OTAN...
Putin nos tiene muchas ganas, y como he dicho, sin ningún límite. Alguien lógicamente con muchísimo poder y dinero, y que tiene a su país, más que a la extensísima Rusia, sino a su ejército y estructura del Estado más que manipulados y comprados a base de corrupción, pero él siendo aunque parezca lo contrario y sin extenderme demasiado, alguien que cuando trabajaba para la KGB especialmente no era mal tipo, pero a quien estoy bastante seguro, se sintió un desgraciado en momentos de acercamientos ruso-occidentales, al ser él en la KGB un gran defensor de la URSS, y que con excusa de echarle la culpa a Occidente y la Organización Atlántica, cosa de lo que explica y no es nada de verdad, ha aprovechado el momento para trazar un plan, en el que él o más bien sus sucesores y la imagen de Rusia que tiene, junto a Xi pero nada que ver entre los dos, dominen todo el continente europeo, destruyan Kiev, pero también Varsovia, Bucarest o París, y que el mundo occidental gire en torno a la megalomanía ultraortodoxa putinista.